El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

domingo, 29 de octubre de 2017

Quimera

Fue uno de los monstruos más horribles del mundo antiguo. Era hija de Tifón y de Equidna. Se unió en matrimonio con Ortro, y de esa unión nacieron la Esfinge y el León de Nemea. Tenía tres cabezas; una de león; una de macho cabrío, que le salía del lomo; y otra que le nacía de la cola, era de dragón; todas vomitaban fuego. Las descripciones varían pero todas coinciden en que escupía fuego por una de sus cabezas. Era extremadamente rápida en sus movimientos.


"Cuando la funesta contraseña de su yerno recibió,
mándole, en primer lugar, a la tormentosa Quimera
matar. Era ésta de raza divina, no humana:
por delante león, por detrás serpiente, y en medio cabra,
y exhalaba la terrible furia de una ardiente llama.
Pero logró matarla, fiado en los portentos de los dioses".

La Ilíada de Homero, Canto VI, 178/183

La Quimera acosaba con pillajes a la ciudad de Licia, por eso, el rey Yobátes le pide a Belerofonte que les ayude a  deshacerse de tan desagradable animal.

El único héroe que consiguió derrotarla fue Belerofonte, con la ayuda de Pegaso. Existen distintas descripciones de su muerte, algunas versiones cuentan que Belerofonte la atravesó con su lanza, mientras que otras versiones relatan que cubrió la punta de la lanza con plomo que se fundió al contacto con la ardiente respiración de Quimera.





jueves, 12 de octubre de 2017

Prometeo

Era uno de los titanes, hijo de de Jápeto y de la ninfa del mar Clímene, o según otras versiones , Temis. Prometeo y su hermano Epimeteo recibieron el encargo de crear la humanidad y de proveer a los seres humanos y a los animales de todo lo necesario para vivir.
Epimeteo empezó con los animales dotándoles de características tales como el valor, la fuerza o la rapidez y proveyéndoles de todos los elementos necesarios para poder vivir en el mundo (plumas, patas, etc.). Sin embargo, Epimeteo un ser superior a todos los demás, pero no le quedaban más virtudes para ello y no tenía nada que conceder, así que le pidió ayuda a su hermano Prometeo.

Para que los seres humanos fueran superiores a los animales, Prometeo decidió darles una forma más noble y permitirles caminar erguidos. Como don les dio el fuego, que había obtenido de una chispa del carro del sol. El fuego era, sin duda alguna, el don más valioso que Prometeo podía haber dado a la humanidad; sin embargo, este hecho provocó el enfurecimiento de Zeus, ya que para conseguir un bien para la humanidad había utilizado un elemento hasta entonces divino, el fuego. Por este motivo, ordenó a su hijo Hefesto que creara a partir de arcilla a la primera mujer a la que llamó Pandora.

Pandora fue colmada de tributos y valores, y le fue entregada a Prometeo para que la hiciera su esposa, sin embargo, este recelaba de un regalo de sus enemigos e ignoró totalmente a Pandora, algo que sin embargo no hizo su hermano. Pandora portaba la caja que contenía todas las desgracias con las que Zeus quería castigar a la huanidad, la cual terminó abriendo, extendiendo las plagas, dolor y miserias por todo el mundo.

Prometeo quiso vengarse de Zeus y pagar su engaño con otro del mismo calibre, para eso sacrificó dos bueyes, en una pila dejó las partes comestibles del animal, incluidas las entrañas, y las recubrió con el vientre; mientras en otra dejó los huesos tapados con la piel del animal. A continuación dio a elegir a Zeus la parte que comerían los dioses, a lo que el dios respondió que la que tenía la piel. Desde entonces los hombres en los sacrificios  queman los huesos que ofrecen a los dioses y se comen la carne.
Cuando Zeus descubrió el engaño ordenó a Hermes que encerrase a Prometeo en una cueva del Caucaso, donde un águila le devoraría las entrañas durante treinta mil años, pero sin provocarle la muerte, porque estas se regeneraban cada cierto tiempo. Tamaño sufrimiento se terminó cuando Heracles lo liberó y mató al ave torturadora.

Prometeo regaló a los hombres la capacidad de trabajar y construir enseñándoles a domesticar a los animales y a recoger frutos alimenticios, de ahí que en Grecia se creía que los olímpicos estaban celosos de Prometeo, por haber puesto al alcance de los humanos la capacidad de mantenerse y prosperar.

Prometeo es considerado por los dioses el protector de la civilización humana.


jueves, 31 de agosto de 2017

Pigmalión

Pigmalión fue un importante rey de Chipre, que destacó siempre por su bondad y sabiduría a la hora de reinar. Cuando no ejercía las atribuciones propias de su cargo, su mayor entretenimiento lo constituía la escultura, actividad que le absorbía incluso el tiempo para buscar una esposa que garantizara los descendientes de la familia real. A pesar de la insistencia de amigos y familiares en la necesidad de encontrar una pareja, Pigmalión se dedicaba a su arte, trabajando en su taller hasta altas horas de la madrugada.

Un día decidió crear en marfil la figura de una hermosa mujer, la más hermosa que nunca hubiese sido esculpida, para lo que trabajó incansablemente hasta lograr su objetivo. En cuanto acabó vistió la figura con las mejores galas y le puso el nombre de Galatea, aunque siguió retocándola hasta que fue absolutamente perfecta. Tan perfecta que su autor había terminado enamorándose de su obra.

Días más tarde, en unas fiestas celebradas en honor de Afrodita, Pigmalión sorprendió a todos los que les rodeaban suplicando a la diosa que transformara a Galatea en un ser humano, para que pudiese amarla como se merecía. Nada más realizar su petición, Pigmalión corrió a su taller, y allí pudo ver cómo su escultura iba adquiriendo los primeros colores e iniciaba  un lento movimiento, bajando del pedestal en el que se encontraba grácilmente y con una hermosa sonrisa dirigida a su creador. Pigmalión le pidió entonces que si quería ser la reina de Chipre, a lo que ella contestó que le bastaba con ser su esposa, por lo que a los pocos días se celebró la boda a la que asistió la misma Afrodita en forma de mortal.

La unión fue sumamente feliz y tuvieron varios hijos, entre ellos Pafo. El pueblo de Chipre fue, desde entonces, uno de los que más cuidó sus ofrendas a la diosa del Amor, que siempre recibió allí un buen trato.
Esta versión de la leyenda la narró Ovidio en el libro X de La Metamorfosis.

Otra versión de la leyenda dice que Afrodita, compadecida del amor de un Pigmalión más joven, le ordenó besar a la estatua y, en ese momento, Galatea se convirtió en mujer, para mayor éxtasis de su creador.


miércoles, 12 de julio de 2017

Polifemo

Era un enorme gigante con un único ojo, hijo de Poseidón y de Toosa. De aspecto terrible y con un carácter acorde con dicho aspecto, ya que tenía la cara llena de arrugas, con una espesa barba entre las que se advertía una gran boca que llegaba casi hasta las orejas. Aunque su trabajo era el de pastor, su afición consistía en raptar o engañar a los hombres, a los que conducía hasta su cueva para allí alimentarse de ellos mientras aún estaban vivos.

Odiseo fue el único capaz de engañarle. Cuando éste, en su expedición, llegó a Sicilia, morada de los cíclopes y, por lo tanto, de Polifemo, fue encerrado por él durante varios días. El cíclope se alimentaba de sus compañeros, devorando dos cada noche. Odiseo, sin embargo, le hizo beber un vino que lo emborrachó, entonces, junto a sus hombres, le cegó clavándole una rama ardiente en su único ojo. Polifemo comenzó a gemir y chillar, y otros cíclopes acudieron en su ayuda, ante sus lamentos le preguntaron si alguien le había hecho algún daño, a lo que el herido contestó: "Nadie", por lo que sus compañeros se marcharon sin averiguar que "Nadie" había sido como Odiseo se había identificado ante Polifemo. Pensaron que Polifemo había sufrido un ataque de locura.
A la mañana siguiente los supervivientes escaparon, escondiéndose bajo el lomo de las ovejas de Polifemo. Cuando el gigante se dio cuenta de la huida de Odiseo y sus hombres, lo maldijo.

"Él clamando al señor Posidón, elevaba
sus dos manos al cielo cuajado de estrellas: "Escucha,
Posidón de cabellos azules que abrazas la tierra:
si soy tuyo en verdad y en llamarte mi padre te gozas,
haz, te ruego, que Ulises, aquel destructor de ciudades
que nació en Laertes y en Ítaca tiene sus casas,
no retorne a su hogar; y si está decretado que un día
vuelva a ver a los suyos, su buena mansión y su patria,
que sea tarde, en desdicha, con muerte de todos sus hombres,
sobre nave extranjera; y encuéntrese allí nuevos males".

La Odisea de Homero, Canto IX, 525-535.


Estaba enamorado de Galatea y no siendo correspondido su amor, Polifemo asesinó a Acis, que había sido el elegido para el lecho conyugal de Galatea.


martes, 4 de julio de 2017

Perseo

Hijo de Zeus y Dánae, quién le había concebido tras haber sido tomada por la fuerza por Zeus, a pesar de los esfuerzos de Acrisio, padre de Dánae, para impedirlo, pues un oráculo había predicho que su nieto le mataría. Así pues, cuando nació Perseo, Acrisio los expulsó de la región, pero, con la ayuda de Zeus, arribaron en una barca a unas costas en las que los recibió Dictis, un pescador, que los llevó hasta Polidectes, rey de la región. Allí creció Perseo, con grandes atenciones, convirtiéndose en un aguerido y atractivo varón. Por aquel entonces, Polidectes empezó a experimentar gran atracción por Dánae, pero sabía que su hijo, Perseo, le impediría tener relaciones con ella, entonces, Polidectes anunció su boda con Hipodamia y, como era tradicional, preguntó a los invitados que pensaban regalarle. Todos indicaron que le llevarían como presente un caballo, pero Perseo, con toda su arrogancia, prometió entregarle la cabeza de Medusa, una de las gorgonas.

La peligrosa empresa, pues la hobrible Medusa convertía en piedra a todo aquel que la mirara, supuso una enorme alegría para Polidectes, pues sabía que el proyecto supondría la marcha de Perseo durante largo tiempo y, en el mejor de los casos para el rey, la muerte del joven. Así Polidectes podría tomar a Dánae sin peligro.
Según otras versiones, Polidectes obligó a Perseo a realizar tal empresa bajo la amenaza de deshonrar a su madre.

Perseo, que admiraba por su valentía a los dioses, y puesto que, al fin y al cabo era hijo de Zeus, contó con múltiples ayudas para lograr su objetivo. Hades le entregó un casco que le volvería invisible, Hermes le prestó sus alas para poder volar velozmente, Atenea le dio un escudo plateado con el que poder ver a Medusa sin mirarla directamente y le aleccionó sobre los peligros de tal acción. Por último, Perseo consiguió de Hefesto una majestuosa y fornida espada llamada Harpe, fabricada en bronce y diamante. Otras versiones dicen que solo le ayudaron Atenea y Hermes, que le entregaron una hoz para cortar la cabeza. Según esta versión, Perseo habría conseguido las alas voladoras de unas ninfas, quienes también le entregaron un zurrón para guardar la cabeza de Medusa.

Para encontrar a las gorgonas, Perseo se dirigió primero en busca de sus hermanas, las Greas, que eran una versión horrible de los cíclopes en femenino, vírgenes, con un solo ojo y un solo diente, que ya nacían viejas. A todas ellas consiguió quitarles sus ojos y dientes, y les prometió que se los devolvería a cambio de que le indicasen el lugar donde se encontraban las gorgonas. Las Greas se opusieron radicalmente a decirle su paradero, pero la firmeza de las amenazas de Perseo le hicieron reconsiderar su opinión y, finalmente, le dijeron el lugar dónde se encontraba. Perseo, como había prometido, les devolvió sus ojos y sus dientes.

Rápidamente se dirigió hacia la morada de las gorgonas. Con gran cuidado de no mirar a ninguna de ellas, y siguiendo el reflejo de Medusa que se mostraba en el escudo que le había dado Atenea, usando la Harpe, de una sola estocada mortal asesinó a la gorgona. De la sangre que brotó de su cuerpo, nacieron Pegaso y el gigante Crisaor. Las otras dos gorgonas, que eran inmortales, trataron rápidamente de atrapar a Perseo, pero gracias al casco de Hermes consiguió escapar.

Lograda su hazaña, Perseo se dispuso para el regreso. En el viaje, pasó por la región de Mauritania, donde se encontraba el gigante Atlas, el joven héroe le pidió alojamiento, pero este le trató inhumanamente porque un antiguo oráculo le había dicho que un descendiente de Zeus le destronaría. Entonces, Perseo le mostró la cabeza de Medusa, convirtiéndolo en una enorme cordillera para la eternidad.

Después sobrevoló Etiopía, y ya desde el cielo pudo observar la presencia de una hermosa mujer, que estaba encadenada a las rocas. La joven, llamada Andrómeda, se encontraba allí para sacrificarse por su pueblo, pero Perseo prometió liberarla, a ella y a su nación, a cambio de su mano. Sus padres aceptaron y Perseo se enfrascó en una horrible lucha con el monstruo que asolaba la ciudad, venciéndole al cabo de poco tiempo de combate.
Llenos de felicidad, Perseo y Andrómeda celebraron su boda al cabo de un tiempo, pero, durante el banquete, se presentaron en el lugar Fineo, hermano de Cefeo, rey del lugar y padre de Andrómeda, reclamando el trono para sí, pues se había dispuesto tiempo atrás su boda con la joven. Venía acompañado de un nutrido grupo de hombres vestidos para la guerra y armados, pero Perseo no se amedrantó y, mostrándoles la cara de Medusa, los convirtió a todos en piedra.

Tiempo después, Perseo decidió volver a Sérifos, lugar del que había partido, no sin la congoja de Cefeo y su esposa, que no querían separarse de tan buena compañía y, mucho menos, de su hija Andrómeda. Cuando llegó a la ciudad, cuatro años más tarde de su partida, se encontró con que su madre, Dánae, y Dictis, el pescador que les había rescatado, estaban escondidos de Polidectes en el templo de Atenea, porque éste se había dedicado a ejercer su voluntad de forma déspota; al saber esto, Perseo mostró el rostro de Medusa al dictador con lo que provocó su muerte, dejando en el trono a Dictis como rey y a Dánae como reina.

Perseo devolvió entonces todos los dones divinos a sus respectivos dueños y entregó la cabeza de Medusa a Atenea, que la pondría en su escudo . Por fin, se dispuso a emprender viaje hacia Argos, lugar del que procedía su madre, y donde él había nacido. Cuando Acrisio, su abuelo, temiendo por su vida, tal y como lo había dicho el oráculo, supo que Perseo regresaba, se disfrazó de anciano extranjero y se marchó a Tesalia. Al llegar, Perseo fue recibido con gran alegría por el pueblo, quien le convirtió en sucesor al trono, pues Acrisio se había marchado y Preto, su hermano, no podía ser localizado.

Un día Perseo participó en unos juegos deportivos en la categoría de disco para demostrar su destreza, con tan mala suerte, que golpeó a un viejo, que resultó ser su abuelo. Horrorizado, Perseo rechazó el trono de Argos, como modo de expiar su pecado, y se lo cedió a Megapentes, hijo de Preto y tío suyo. Sin embargo, éste no podía hacerse cargo del trono, por lo que Perseo, no tuvo más remedio que aceptar ser nombrado rey.

Perseo gobernó Argos y junto a Andrómeda, que le dio robustos hijos, vivió felizmente. Estos hijos fueron Persés, Micenas, Alceo, Esteneleo, Helio, Néstor, Electrión y Gorgófene, la única mujer. Entre sus descendientes se encuentra el gran héroe Heracles.
Tras su muerte, se le rindieron honores divinos y se le situó en el cielo, formando la constelación con forma de campana junto a su amada Andrómeda.

Además de haber pasado a los anales de la historia por sus grandes hazañas, ha sido considerado el fundador de Tirinto.



jueves, 18 de mayo de 2017

Penélope

Era la esposa de Odiseo (Ulises), rey de Ítaca, con el que tuvo un hijo llamado Telémaco. Cuando su esposo partió a la guerra de Troya, sabía que permanecería muchos años sola, aún así confiaba en la fuerza de su amor para soportar tan larga ausencia.
Despúes de la Guerra de Troya, Odiseo  tardó diez largos años en regresar a su patria, tan dilatado período provocó que hasta la isla llegara la falsa noticia de su muerte, por lo que Penélope comenzó a verse asediada por multitud de pretendientes, ya que esa boda suponía conseguir el trono de una de las tierras más ricas y prósperas de Grecia.

Penélope no creía que Odiseo hubiera muerto por lo que se negaba a casarse con otro; así, ideó un sistema que prolongara la decisión sobre su futuro matrimonio. Empezó a tejer un sudario para Laertes, padre de Odiseo, que ya era muy viejo, mientras convencía a los aspirantes a su mano que no se decidiría por ninguno antes de haberlo terminado.
Ellos aceptaron este plazo y mientras, Penélope deshacía por la noche el trozo  que había tejido durante el día para ir ganando tiempo. Sin embargo, tal engaño, no era posible mantenerlo por tiempo indefinido y al cabo de tres años, una criada descubrió la trampa, delatándola ante sus pretendientes que decidieron obligarla a elegir. Justo en ese momento fue cuando Odiseo consiguió arribar a las costas de Ítaca, al llegar a palacio se disfrazó de mendigo y solicitó audiencia con la reina, que estaba atribulada, ya que debía elegir un nuevo marido.
Penélope, aconsejada por su hijo Telémaco, decidió que aquel de sus pretendientes que fuera capaz de doblar el famoso arco de Odiseo, se convertiría en su nuevo esposo; uno tras otro todos intentaron dominar el arma de Odiseo y ninguno lo consiguió, salvo un mendigo que observaba la escena desde un rincón. Cuando la hazaña se había cumplido, Odiseo se descubrió ante el temor de los hombres que habían asediado a su esposa, a los que masacró con la ayuda de su hijo.

Tras los veinte años de espera que concluye Penélope, es consideraba símbolo de fidelidad conyugal.