El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

sábado, 4 de marzo de 2017

Pandora

Zeus, gran señor del Olimpo, estaba enojado con el titán Prometeo por la osadía de éste al robar el fuego y dárselo a los hombres.  Por lo que ordenó a Hefesto que creara una mujer  de arcilla y se la diera a Prometeo por esposa. Éste amasó la arcilla y modeló el cuerpo de una virgen semejante a las diosas. Una vez terminada su figura, le prestó una chispa de su fuego como alma y la llamó Pandora, se abrieron sus ojos, el movimiento animó sus miembros y su boca comenzó a articular palabras. Cada dios le concedió una perfección. Afrodita la hermosura; Atenea la sabiduría; Hermes la elocuencia; Apolo el talento para la música; y Zeus añadió una caja extremadamente hermosa y cerrada que Pandora debía ofrecer a su esposo como regalo de boda.

De esta manera tan extraordinaria esta mujer fue llevada ante Prometeo  que había sido elegido para ser su esposo. Pero el titán, astuto por naturaleza, receló de los presentes de Zeus, ya que la enemistad entre ambos era manifiesta y nada soterrada, por lo que no quiso recibir ni a Pandora y mucho menos la caja. Para evitar un enfrentamiento mayor con los dioses del Olimpo, que se desataría si rechazaba abiertamente el presente tan divino, decidió entregársela a su hermano Epimeteo, no sin antes advertirle de sus recelos y rogarle precaución.
Pandora ofreció a su esposo el regalo de bodas que Zeus le había otorgado, Epimeteo, quizás obnubilado por la hermosura de su esposa, olvidó la advertencia de su hermano Prometeo y abrió la caja misteriosa. En ella se hallaban encerrados todos los males que pueden afligir a la raza humana (enfermedades, guerras, hambres...) que se extendieron por toda la tierra. Cuando cerró la caja quedó en el fondo la Esperanza cuya huida pudo evitar. Por eso se ha dicho siempre que puede perderse todo, pero que la esperanza siempre prevalece en el espíritu de los hombres.





A causa del mito, se llama "caja de Pandora" a todo aquello que, a pesar de su aparente belleza, puede causar toda clase de males.

jueves, 23 de febrero de 2017

Orión

Era un hermoso gigante de tamaño colosal, cuyos padres fueron el dios Poseidón y Euríale, una de las gorgonas. Orión destacó entre todos los héroes existentes por su tamaño y su fuerza. Era tan grande que cuando se adentraba en los mares más profundos el agua no le llegaba más que hasta los hombros.

Orión se enamoró de Mérope, hija de Enopión, rey de Quíos, e intentó casarse con ella, pero su padre denegaba tal permiso constantemente por lo que un día el bello gigante intentó tomarla por la fuerza. Como castigo, Enopión consiguió, con ayuda de Dionisio, adormecerlo y cegarlo. Orión acudió a un oráculo para curar su ceguera y éste le dijo que lo lograría si viajando hacia el Este permitía que los rayos del sol le dieran directamente en los ojos.

Recobrada la vista se trasladó a Creta. Allí, ya que era un magnífico cazador y de hecho perseguía a las bestias en el Hades y en los cielos, acompañado de su perro Sirio, comenzó a trabajar en el séquito de Artemisa, diosa de la caza. A partir de este punto, existen múltiples y muy diferentes versiones sobre el final de la vida de Orión. Según una de ellas, Orión se convirtió en favorito de Artemisa y le dio múltiples atenciones. Henchido de orgullo y protegido por la diosa, se atrevió a afirmar que ninguna de las grandes bestias y monstruos existentes en el mundo le daba miedo y que podía destruir a todas ellas. Gea, la diosa de la tierra, se sintió herida ante tales afirmaciones y le envió un simple escorpión que le provocó la muerte.

Otra leyenda afirma que Apolo, hermano gemelo de Artemisa, estaba indignado de que su hermana amase a tal gigante y la desafió a que acertase con un arco y una flecha una pequeña figura, que sobresalía en un lugar muy alejado del que se encontraban, la isla de Ortigia, en mitad del mar. Artemisa acertó en el blanco como gran cazadora que era pero ese blanco era Orión, quien murió al instante. Artemisa desconsolada por la pérdida, pidió a Zeus que fuera trasladado al cielo y convertido en constelación.

La constelación que lleva su nombre se encuentra en el ecuador celeste, cerca de Tauro, y es alargada con tres estrellas en línea cerca del centro, que representan su cinturón y otras tres más apagadas que constituyen su espada. Alpha Orionis, conocida como Betelgeuse, y Beta Orionis, llamada Rigel, son las dos estrellas más importantes de la constelación.


Hizo figurar en él la tierra, el cielo y el mar,
el infatigable sol y la luna llena,
así como todos los astros que coronan el firmamento:
las Pléyades, las Híades y el poderío de Orión,
y la Osa, que también denominan con el nombre de Carro,
que gira allí mismo y acecha a Orión,
y que es la única queno participa de los baños en el Océano.

La Ilíada de Homero, Canto XVIII, 485-490






Orión es considerado un símbolo popular para la ciudad de Messina. Se le considera  el constructor del promontorio de Peloris (Punta del Faro), creando así el actual Estrecho de Messina.

martes, 17 de enero de 2017

Orfeo

Existen diferentes versiones sobre la procedencia de este magnífico héroe civilizador, a la vez teólogo, reformador de la moral y las costumbres, poeta, y célebre músico. Según unas versiones sus padres fueron la musa Calíope y el dios Apolo, de ahí sus especiales encantos artísticos. Otras leyendas afirman que sus padres fueron Eagro, rey de Tracia, y la propia Calíope o, según diferentes mitos, Apolo y otra musa, esta vez Clío.
Parece ser que de Apolo, o de Hermes, recibió una lira, a la que ó añadió dos cuerdas hasta un total de nueve (en honor a la musas), con las que tocaba ingeniosas y excepcionales melodías. Toda la naturaleza y, por supuesto, todos los hombres y dioses, quedaban embelesados al oírlo cantar con sus instrumentos. Incluso las rocas se le acercaban para escucharle y los ríos retrocedían su curso con el mismo fin. Amansaba las fieras que se reunían a su alrededor. Además, su gran capacidad musical le resultó muy útil en diversas ocasiones: acompañó a los Argonautas en su viaje y con ellos consiguió hazañas tales como mover su barco desde la playa hasta el mar, separar dos islas errantes que impedían el paso de los navíos, dormir al dragón que guardaba el vellocino de oro o liberar a los expedicionarios de los encantos mortales de las sirenas.

Sin embargo, el canto no era la ocupación favorita de Orfeo, pues éste era un personaje muy erudito y con importantes inquietudes filosóficas, y por eso se dedicó a investigar el mundo que le rodeaba. Viajó a Egipto, y allí se unió a los grandes sacerdotes del lugar, que le enseñaron los misterios de Isis y Osiris. En sus investigaciones religiosas también viajó a Fenicia, Asia menor y Samotracia, y a su vuelta a Grecia enseñó a los suyos todo lo que había aprendido instituyendo una importante disciplina religiosa conocida como "orfismo", que implicaba un sistema filosófico concerniente a cuestiones como el pecado y la purificación, así como con la vida después de la muerte. También instituyó algunos de los cultos a Dionisio y a Deméter.

Tantos eran pues sus encantos y sabiduría, que muchas mujeres y ninfas le pretendían en matrimonio, si bien, solamente Eurídice, modesta pero encantadora, llamó la atención de Orfeo, quien se casó con ella y fue correspondido a lo largo de su vida.
Su unión fue extremadamente feliz, pero poco duradera. Un día Eurídice estaba huyendo de Aristeo, quien la perseguía para tomarla por la fuerza, y como Eurídice era mucho más veloz que él y más ágil e inteligente consiguió alejarse de su raptor, pero en su carrera, o tras ocultarse en unos matorrales, fue mordida en el talón por una serpiente cuyo veneno le provocó la muerte súbita. Orfeo quedó enormemente desconsolado y propuso devolverle la vida costase lo que costase. Imploró a los dioses de los cielos su devolución al mundo de los vivos, pero no tuvo ningún éxito, y se dispuso a descender a los infiernos, donde pretendía obtener la ayuda de Hades y de su esposa. Se dirigió a dicho lugar entonando canciones sobre su profunda tristeza, éstas eran tan bellas que ablandaron el ánimo de Hades, quien le prometió devolverle a Eurídice a cambio de que mientras subiera al mundo terrenal, debíe ir delante de su amada y no mirar hacia atrás hasta llegar del todo a la superficie. Orfeo comenzó el ascenso al mundo del que provenía, la subida era lenta, pues Eurídice aún estaba herida. Cuando estaban apunto de llegar a la salida, Orfeo giró la cabeza ansioso, la vio por un momento e intentó abrazarla, pero en ese instante su amada se desvaneció para siempre en el mundo de los muertos y Orfeo sólo pudo alcanzar vapor.
La desgracia le cegó e intentó de nuevo penetrar en el Hades pero no lo consiguió. Orfeo se quedó en las puertas del infierno siete días más pero al ver que no obtendría lo que quería, se fue.

A partir de entonces estuvo vagando por el desierto tocando su lira, encantando a piedras y animales, sin comer nada, y rechazando en todo momento la compañía humana. Terminó en una región de Tracia, donde muchas de las mujeres allí existentes intentaron desposarse con él, aunque sin éxito alguno. Estas mujeres, en venganza por los rechazos que sufrían, durante unas fiestas en honor de Dionisio, acallaron con sus griteríos la voz de Orfeo para que no perturbara sus deseos asesinos, rodearon al héroe y lo mataron, despedazándolo en muchos trozos. Según otra versión, estas mujeres actuaron así movidas por los dioses del Olimpo, que no podían permitir que un hombre vivo conociera los secretos del submundo. Sea como fuere, su cabeza fue arrojada al río Hebro, y cuando llegó a las costas de Lesbos, las musas la recogieron y la sepultaron. Durante todo este trayecto, Orfeo siguió llamando a Eurídice. Tras su muerte, la lira de Orfeo se transformó en la constelación Lira, que contiene a la estrella Vega, la más brillante de todas las que se pueden contemplar, desde el Hemisferio Norte.

El alma de Orfeo encontró en el inframundo el alma de Eurídice, y desde entonces son inseparables.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El inframundo

El inframundo o Hades era el reino de los muertos y se encontraba en las profundidades de la tierra. A él se accedía  a través de la laguna Estigia, en una barca guiada por el barquero Caronte. Una vez habían cruzado la masa de agua y las zonas pantanosas que la concluían, llegaban a la puerta del Hades, donde eran  recibidos por Cerbero, el perro con tres cabezas que vigilaba dicha puerta, encargado de no dejar entrar ni salir a nadie. Todo el que pasaba la puerta del Hades no volvía al mundo de los vivos, excepto algún héroe que se coló con alguna triquiñuela como fue el caso de Eneas.

El inframundo era el reino del dios Hades, donde moraba con su esposa Proserpina, que lo acompañaba en sus labores oscuras durante el invierno, y en primavera, volvía a la superficie terrestre con su madre Démeter.

La descripción más antigua conocida del inframundo la realiza Homero en sus obras la Ilíada y la Odisea (Canto XI), aunque la más detallada la ejecuta Virgilio en la Eneida (Libro VI).

Según la mitología griega la geografía del mundo subterráneo  distingue varias regiones dentro del reino de Hades:

1) Los Campos de Asfódelos, donde las almas de los héroes vagaban abatidas entre espíritus menores.
2) El Tártaro, era una gran prisión fortificada rodeada por un río de fuego llamado Flegetonte. Allí se encontraban las almas condenadas.
3) Las Islas Elíseas, eran gobernadas por Crono. Allí residían los grandes héroes míticos.
4) Los Campos Elíseos, eran gobernados por Radamantis. Era la morada de los muertos virtuosos y los iniciados en los misterios antiguos.




"El héroe se encontró con la Sibila de Cumas junto al  lago Averno, situado en el interior del cráter de un volcán, donde se pensaba que estaba uno de los accesos al mundo de ultratumba. Después de advertir a Eneas de los peligrosos riesgos de la empresa, la Sibila le informó que para llegar al Hades era necesario encontrar un ramito de oro, que Proserpina, la reina del Averno, pedía recibir como regalo, escondido en las frondas de un árbol del bosque cercano: si conseguía cogerlo tendría la confirmación de deber llevar a cabo el viaje." La Eneida libro VI.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Caronte

        Hijo de Erebo, dios de la oscuridad, y Nix, diosa de la noche. En griego, Caronte significa "brillo intenso", refiriéndose a la luz que guía a las almas al Hades.

Era el barquero que ayudaba a las almas a acceder al inframundo. Una vez llegados al destino, las almas recibían un castigo en función a la vida que habían llevado. Caronte las transportaba en una barca  que cruzaba la laguna Estigia, a cambio le abonaban un óbolo (moneda griega de plata). De esta transacción viene la costumbre de la antigua Grecia de enterrar al difunto con una moneda en la boca. Los que no podían pagar el transporte al Hades, permanecían vagando durante cien años por las orillas de la laguna hasta que Caronte se apiadaba de dichas almas y las ayudaba a cruzar sin coste alguno.
La laguna o río Estigia era el límite entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Según la mitología clásica existían cinco ríos infernales: Estigia, Flegetonte, Lete, Aqueronte y Cocito, que confluían en una enorme ciénaga que desembocaba en el Hades.

Según la Historia del Arte, Caronte es representado como un anciano de barba gris y ropajes andrajosos, que en ocasiones puede aparecer con un sombrero redondo. Lleva una larga vara para remar y castigar a las almas que no remen o se quejen durante el trayecto.


Guarda aquellas aguas y aquellos ríos el horrible Caronte, cuya suciedad espanta; sobre el pecho le cae desaliñada luenga barba blanca, de sus ojos brotan llamas; una sórdida capa cuelga de sus hombros, prendida con un nudo: el mismo maneja su negra barca con un garfio, dispone las velas y transporta en ella los muertos, viejo ya, pero verde y recio en su vejez, cual corresponde a un dios.

La Eneida de Virgilio. Libro VI, 297/303





Y las almas, desnudas, sollozaban
y, rechinando dientes, blasfemaban
de Dios y de sus padres y de la vida.
Caronte, entre amenazas, las recoge
y la que rezagada se le antoje,
es a golpe de remo conducida.

Como una a una las hojas van cayendo
en otoño, y la rama demudada
ve los despojos, como en desbandada
las aves al reclamo, iban viniendo
las almas pecadoras, que gimiendo
entraban en la barca desdichada,
que lleva a la otra orilla la malvada
descendencia que grita enloqueciendo.

La Divina Comedia de Dante. Canto III, La Puerta de la Muerte.


miércoles, 19 de octubre de 2016

Cerbero

En griego, Cerbero significa guardián del pozo. Era hijo de los monstruos Equidna y Tifón, y hermano de Ortro. Cerbero era un perro con tres cabezas y cola de serpiente. Según Hesiodo tenía cincuenta cabezas. El nombre de las tres cabezas era: veltesta, tretesta y drittesta, es decir: cabeza izquierda, tercera cabeza y cabeza derecha.

La Eneida de Virgilio, Libro VI (85/86)

Enfrente a do saltaron, guarecido
en la ancha gruta en que a placer se extienda,
el can trifauce con feroz ladrido
los ámbitos atruena que defiende:
viéndole que de víboras ceñido
sacude el cuello y ya en furor se enciende,
narcótico manjar con miel dorado
echa la maga al monstruo espeluznado.

El cual tragó la torta engañadora
con triple boca y con voraz garganta,
y, largo cuanto el ancho donde mora,
le abate el sueño. Con ligera planta
aprovechando la oportuna hora,
a las puertas Eneas se adelanta
y traspone volando la ribera
deaguas que nadie repasen espera.




Hades, el dios del inframundo, era el dueño de tan monstruoso animal y lo utilizaba para vigilar la entrada al Averno. Su función principal era cerciorarse que las almas de los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar. Estaba encadenado a las puertas de tan oscuro lugar y aterrorizaba a las almas cuando entraban. En varias ocasiones fue burlado permitiendo involuntariamente el paso:

  • Orfeo lo durmió plácidamente tocando su lira y accedió para buscar a su amada Eurídice, muerta por la picadura de una serpiente.
  • Uno de los doce trabajos de Heracles consistió en bajar al inframundo y capturar a Cerbero para presentárselo a Euristeo. Hades le concedió a Heracles llevarse al can a condición de no hacerle daño alguno.
  • Hermes, mensajero que lleva las almas al inframundo, logró dormir a Cerbero usando agua del río Lete.
  • Eneas lo dejo dormir dándole tortas de miel con adormideras para acceder al Averno.
  • Psique en su visita al Hades para recoger un poco de la belleza de Perséfone, le suministró al can un pastel de cebada con adormidera para dormirlo y entrar sin problema al reino de la oscuridad.
La Divina Comedia de Dante, Canto VI (tercer círculo)

Estoy en el tercer círculo, el de la lluvia
eterna, maldita, fría y densa:
su cualidad y porfía jamás cambian.

Grueso granizo y agua sucia y nieve
por el aire tenebroso descendiendo;
hiede la tierra cuando recibe esto.

El Cerbero, monstruosa fiera y cruel,
ladra caninamente con tres fauces
sobre la gente que aquí está inmersa.

De ojos rojos, mugrienta y negra barba,
de vientre obeso y manos armadas de uñas:
muerde a las almas, desgarra y hiere.

Las hace aullar la lluvia como a perros 
de un lado hacen al otro su resguardo
los míseros profanos se revuelven.

Al advertirnos Cerbero, el gran gusano, 
abrió la boca y nos mostró los dientes
miembro suyo alguno estaba quieto.

Y mi guía extendió sus manos cautelosas,
cogió tierra y a puñados arrojó 
dentro de las espumosas fauces de Cerbero.

Como hace el perro que la ansiedad ladra,
y se apacigua tras mordiendo el pasto,
que ya solo atiende a devorar;
se cerraron las impuras bocas
del demonio Cerbero, que así perturban
tal las almas, que quisieran verse sordas.