El Olimpo: Batalla entre dioses y gigantes

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domingo, 14 de noviembre de 2010

Genios

Pequeñas divinidades protectoras, que estaban ligadas a los seres humanos desde su nacimiento. Nadie se libraba de su propio genio y podían llegar a influir en el modo de actuar de cada uno, de hecho, en Roma cada persona tenía dos genios ligados a su ser, uno de carácter amable y otro más inclinado a la perversión.
El genio bueno se representaba como un joven alado con una corona de flores y el cuernos de la abundancia, mientras que el malo es un anciano con barba larga y pelo corto que va acompañado de un búho, símbolo de mal agüero. La forma de serpiente era a menudo adoptada para representar a los genios de poblaciones. Los genios femeninos eran a menudo confundidos con la diosa Hera.
Pero los genios no se  limitaban a proteger y vigilar exclusivamente a los humanos, pues cada elemento de la civilización o de la naturaleza tenían sus propios genios protectores. Al ser considerado una divinidad protectora, se le debía rendir tributo en todas aquellas fechas que fueran señaladas para su protegido, ya fuera nacimiento, casamiento o deceso, los descendientes debían rendir tributo a los genios y espíritus de los antepasados, a través de los lares y penates. Así se les ofrecían plantas, alimentos y pequeños sacrificios exentos de sangre.
Si bien el culto a los lares ha desaparecido, todavía pueden observarse algunos vestigios en ciertas costumbres o tradiciones aparentemente cristianas.Mientras el cristianismo fue perseguido y hasta castigado con la muerte existió una clara distinción entre éste y el mundo pagano. Con el Edicto de Milán, promulgado por Constantino I  el Grande en 313 d. C., se admitió al cristianismo entre las religiones lícitas con una visión tolerante hacia el paganismo y otras formas de elección de conciencia. Pero, a partir de Teodosio I el Grande,  comenzó un ataque abierto contra la antigua religión, muy arraigada aún entre el pueblo. Obligados a profesar una única religión oficial, muchas personas continuaron con sus prácticas anteriores, pero dándoles un tinte cristiano. De esta forma el larario mantuvo su posición cercana a la puerta de entrada, pero conteniendo una imagen de Jesús, de un santo o hasta de la Virgen. Los lares urbanos fueron cambiados por los santos patronos, el lar personal o genio por el ángel de la guarda y así por el estilo. Es un ejemplo interesante de cómo interactúan dos culturas diferentes cuando se relacionan entre sí o una de ellas desplaza a la otra.